Ahora en común Podemos

 

Ahora en Común no va a conseguir que Podemos “fiche” por ese proyecto. Podemos percibe que Ahora en Común no es una auténtica candidatura de unidad popular, al menos inicialmente. Más bien es un frente de partidos de izquierda cuyas siglas tienen hoy muy poca aceptación electoral y cuya confluencia en un proyecto algo más unitario puede servirles para “salvar los muebles” o al menos para disimular sus más que previsibles nefastos resultados electorales.

 

Muchos nos preguntamos que si los partidos que conforman Ahora en Común se enfrentan a unas previsiones en las elecciones generales por debajo del 5%, ¿cómo instan a Podemos para que se incorpore a Ahora en Común cuando Podemos tiene una intención de voto en torno al 20%? ¿No sería más lógico que la confluencia entre estas fuerzas que ocupan el mismo espacio electoral se produjera en sentido contrario?

 

En términos del derecho mercantil estaríamos ante lo que se conoce como una OPA hostil. Ahora en Común hace una oferta pública a Podemos sabiendo que va a decir que no, pero entre tanto, intentan transmitir a la ciudadanía mensajes negativos como la insolidaridad de Podemos, la soberbia de sus máximos dirigentes, las divisiones internas, y otras lindezas similares.

 

Se equivocan. Yo estoy convencido de que los partidos políticos de Ahora en Común no van a conseguir el objetivo de debilitar a Podemos en beneficio propio. Si no son capaces de que Ahora en Común se convierta en una auténtica candidatura de unidad popular como fueron Ahora Madrid o Zaragoza en Común de las que toman el nombre y el apellido respectivamente, lo único que van a conseguir es sembrar una mayor discordia entre todos aquellos que aspiramos a lograr una mayoría suficiente con la que desalojar al PP del futuro gobierno de España.

 

Ahora en Común es hoy un frente de partidos de izquierda construido verticalmente desde arriba. Son mínimas las posibilidades de que la ciudadanía se incorpore y desborde esos pactos cupulares previos y con ello se convierta en una candidatura de unidad popular. La ciudadanía desborda cuando el proceso se inicia en ella, desde abajo. Es lo que sucedió en Zaragoza en Común o en Ahora Madrid, con unos Ganemos participados fundamentalmente por gente independiente muy válida y muy potente procedente de los movimientos sociales y de las organizaciones de base, que marcaron la hoja de ruta a los partidos que se incorporaron a ambos proyectos. Fue un éxito. Sin embargo, las falsas candidaturas de unidad popular construidas desde arriba, fracasaron electoralmente. Y eso puede ser lo que le ocurra a Ahora en Común, porque la gente no es tonta, afortunadamente, y percibe a la mona, aunque ésta se vista de seda.

 

Creo sinceramente que Podemos es, en este momento, una buena herramienta para trabajar por la justicia social y el bien común, como lo demuestra la gran implicación ciudadana en sus propuestas y sus excelentes resultados electorales. No deja de llamar la atención positivamente también el apoyo público que recibe de históricos dirigentes de la izquierda de este país como Gerardo Iglesias y Cristina Almeida, entre otros.

 

Además es razonable que Podemos quiera revalidar su marca en los primeros procesos electorales a los que se ha enfrentado, tanto en las europeas de 2014, como en las autonómicas y generales de 2015. Creo que es lógico y legítimo que tenga esa oportunidad, más aún si los resultados hasta el momento han sido positivos y las expectativas lo siguen siendo.

 

Creo también sinceramente que Podemos acierta cuando se desliga de los tópicos, los iconos, las consignas y los apriorismos de una izquierda que se ha envuelto permanentemente en esos símbolos para reforzar su identidad, sin darse cuenta o quizás sí, que con ello se iba convirtiendo en una magnífica minoría, repleta de identidad pero reducida a la soledad más absoluta. Las minorías no ganan elecciones y si no se ganan elecciones se interviene mucho menos y con mucha más dificultad en los procesos de transformación social.

 

Podemos no va a incorporarse a Ahora en Común y aunque sería más lógico, tampoco ocurrirá lo contrario, lo que significa que ambas formaciones competirán entre sí con propuestas similares en las próximas elecciones generales. Ojalá me equivoque y pueda producirse una auténtica candidatura unitaria con el concurso de todos, pero si no es posible habrá que aplicar ese viejo y sabio lema que dice “Vive y deja vivir”. De esta manera conseguiremos llevarnos un poco mejor, por si después nos necesitamos.

 

 

Publicado en EL PERIÓDICO DE ARAGÓN el 20 de julio de 2015

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