manosEntrelazadas

 

Un historiador sonreirá posiblemente ante este titular y si no lee el contenido del artículo quizás me acuse de ignorar la Historia. Porque es cierto que ambas estrategias electorales, Unidad Popular y Frente Popular, han significado lo mismo: la coalición electoral de partidos políticos del ámbito de la izquierda, siendo el Chile de Salvador Allende en 1970 la expresión más importante de Unidad Popular y la España de Manuel Azaña de 1936 la del Frente Popular.

 

Sin embargo creo que hoy, en el contexto español, tienen significados diferentes, aunque la intención de ambas estrategias sea la de sumar apoyos y mejorar colectivamente los resultados electorales que cada uno de los partidos coaligados hubiera obtenido a título individual. El tema en España no es baladí, porque en el ámbito de la izquierda ya se está hablando de ello ante las inminentes elecciones generales. Por ello voy a aclarar lo que es desde mi modesta opinión una y otra estrategia y cuál es mi posición ante ellas.

 

Me permito adelantar mi oposición al Frente Popular y mi apoyo a la Unidad Popular.

 

Mi primer argumento contra el Frente Popular es de carácter emocional y está relacionado con las connotaciones belicistas que tiene esta expresión, poco acorde con la necesidad de serenar los ánimos y mejorar la convivencia pacífica entre todos, objetivo que ha de estar presente en todas las personas y aún más en los responsables públicos. Cierto es que históricamente fue necesario crear Frentes Populares en varios países europeos con la finalidad de hacer frente, valga la redundancia, a los fascismos de los años treinta del siglo pasado. Afortunadamente no es el caso, ni el momento en la España actual. Pero sobre todo, no es el momento porque el Frente Popular alude a un pacto entre las cúpulas de los partidos políticos que se coaliguen, en una operación vertical de arriba abajo, en la que cada partido, en función de su mayor o menor representatividad, impone sus cuotas de candidatos y su ordenación en las listas, dejando fuera de la coalición a muchas personas valiosas, no afiliadas, que en otras circunstancias estarían dispuestas a participar.

 

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Creo sinceramente que un Frente Popular de esta guisa conseguiría sumar votos (tuvimos un buen ejemplo en las últimas elecciones generales en Aragón con el pacto IU-CHA) pero no conseguiría multiplicar votos, dado que los sumandos son diferentes y dado que la ciudadanía, hoy, no valora positivamente a las fuerzas políticas tradicionales ni a sus dirigentes. La presentación de un Frente Popular, “sopa de siglas”, sería una “mona” que, aunque la vistiéramos de seda, nos abocaría a un fracaso electoral, como el que se ha producido en estas últimas elecciones en muchos municipios donde se presentaron falsas candidaturas de unidad popular.

 

Para que la suma se convierta en multiplicación, que es lo que se necesita si queremos disputarle con toda solvencia al PP el Gobierno de España, los sumandos tienen que ser iguales, la ciudadanía tiene que participar en los procesos de confección de las candidaturas, hay que dar entrada con opciones reales de formar parte de las mismas a personalidades independientes de reconocido prestigio favoreciendo, además, que estas personas ocupen los primeros lugares de las listas. “Pongamos que hablo de Madrid” que diría Joaquín Sabina en una de sus mejores canciones.

 

Efectivamente, “Ahora Madrid” es el ejemplo más genuino de lo que desde mi punto de vista es una auténtica candidatura de Unidad Popular. También, aunque en menor medida “Barcelona en Común”, “Zaragoza en Común” y algunas otras.

 

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Sus ingredientes son muy sencillos. Los partidos que las impulsen y que las conformen deben realizar con carácter previo un acto de generosidad diluyendo sus siglas en el conjunto, renunciando por tanto a las mismas. Hay que invitar a la ciudadanía a participar en las candidaturas, de manera especial a personas “independientes” con relevancia y proyección pública en los diversos ámbitos ciudadanos: vecinales, sindicales, sociales, etcétera. Hay que invitar en cada provincia a una personalidad de reconocido prestigio, es decir, a una Manuela Carmena, un Pedro Santisteve o una Ada Colau a que encabece la candidatura, si los ciudadanos así lo deciden. Y finalmente hay que realizar unas auténticas Primarias, sin manipulaciones partidarias, que ordenen las listas.

 

Ésta es, desde mi punto de vista, una auténtica candidatura de Unidad Popular, construida de abajo arriba, con participación y protagonismo ciudadano, en la que los sumandos iguales que son las personas en pie de igualdad que participan en la misma, convierten la suma en una multiplicación.

 

Sé que no va a ser fácil porque la participación de los partidos políticos es clave y sus intereses electorales son hoy muy contradictorios. El PSOE no renunciará a su larga historia y a sus posibilidades de liderazgo en unos momentos en los que ha recuperado protagonismo por su necesaria deriva socialdemócrata que tanto echábamos en falta. PODEMOS acaricia la idea de ser el referente de la izquierda, adelantando al PSOE y convirtiéndose por tanto en el eje del futuro Gobierno de España, avalado por sus magníficos resultados electorales alcanzados en sus primeras elecciones autonómicas, a tan solo un año de su creación como partido político y por el potente liderazgo de muchos de sus dirigentes. IU necesita formar parte de candidaturas de unidad o confluencia como dicen ellos para evitar su irrelevancia como fuerza política parlamentaria tras las elecciones generales, pero sus posibilidades de influencia en estos procesos son pequeñas tras el fuerte revés electoral de las elecciones autonómicas y por su enfrentamiento tempestuoso con PODEMOS, cuyo origen hay que buscarlo  en los vientos que sembró IU en los meses previos a las elecciones europeas. CHA en Aragón, EQUO en España y otros partidos minoritarios, poco pueden influir, por su carácter minoritario, para conseguir el objetivo de la suma multiplicadora.

 

Ésta es la realidad que yo percibo. ¿Tiene solución el problema? Claro que sí, aunque algunos no la tienen, la mayoría de los problemas tienen solución. Y la solución pasa por un grandísimo acto de generosidad por parte de los grandes que son los partidos mayoritarios, PSOE y PODEMOS y un extraordinario acto de humildad por parte de los pequeñitos que son los minoritarios, IU, CHA y EQUO.

 

¿Y los ciudadanos independientes? También podéis hacer mucho: ¿acaso no fuisteis el “desbordaje” de los partidos políticos en muchos procesos de creación de los iniciales GANEMOS?

 

Como suelo decir, cada uno en el ámbito en el que se mueva que ponga su granito de arena si cree que la Unidad Popular es necesaria en la Elecciones Generales que se producirán en este país a la vuelta del verano.

 

¡Feliz verano! ¡Nos volvemos a encontrar en septiembre!

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