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El pasado 7 de junio escribía “Pactos naturales” en los que anunciaba con absoluto convencimiento en muchos casos e ilusión en otros, que a lo largo de la semana previa a la constitución de los Ayuntamientos se iban a producir acuerdos en todos aquellos donde las fuerzas políticas de progreso sumaran más concejales que la derecha.

 

Y eso fue lo que ocurrió el 13 de junio, en el que, salvo deshonrosas y aisladas excepciones como Cuenca y Gijón donde se produjeron “pinzas” absurdas, se escenificó la capacidad de acuerdo entre las fuerzas políticas de izquierda para gobernar los Ayuntamientos de las principales ciudades de España, entre ellas 24 capitales de provincia como Zaragoza, Madrid, Barcelona, Valencia, Sevilla, Valladolid o Cádiz por poner algunos ejemplos, así como muchísimos pueblos.

 

Aquí en Aragón, donde me he permitido contarlos, la izquierda gobierna las ciudades de Zaragoza y Huesca y 329 pueblos, un total por tanto de 331 Ayuntamientos. En la provincia de Zaragoza con 293 municipios, la izquierda gobernará 147 Ayuntamientos: el de la capital, liderado por Zaragoza en Común y 146 en el medio rural en el que el PSOE ha obtenido 130 alcaldías, CHA 14 e IU 2. En la provincia de Huesca con 202 municipios, el PSOE gobernará en 112 incluida la capital y CHA en 4. Y en la provincia de Teruel, feudo del PP y del PAR, con 236 Ayuntamientos, la izquierda sólo gobernará en 72, de los cuales, el PSOE lo hará en 65, IU en 5 y CHA en 2.

 

Pues bien, en la inmensa mayoría de los Ayuntamientos aragoneses y del resto de España, las fuerzas políticas de izquierda se han apoyado cuando ha sido necesario, para obtener la alcaldía y desalojar de la misma al PP y con él sus políticas regresivas. Pedro Santisteve, alcalde de Zaragoza por Zaragoza en Común ha obtenido el apoyo del PSOE y de CHA. Manuela Carmena, alcaldesa de Madrid por Ahora Madrid ha obtenido el apoyo del PSOE. Ada Colau, alcaldesa de Barcelona por Barcelona en Comú ha obtenido el apoyo del PSC, ERC y CUP. Joan Ribó, alcalde de Valencia por Compromís, ha obtenido el apoyo del PSOE y de València en Comú. Juan Espadas, alcalde de Sevilla por el PSOE ha obtenido el apoyo de PODEMOS y de IU. Óscar Puente, alcalde de Valladolid por el PSOE ha obtenido el apoyo de PODEMOS y de Toma la Palabra. José Mª González, Kichi, alcalde de Cádiz por PODEMOS ha obtenido el apoyo del PSOE y de Ganar Cádiz.

 

El 13 de junio de 2015 pasará a la historia política de este país como el día en el que comenzó el CAMBIO político. Y no sólo porque los principales Ayuntamientos de España giraron a la izquierda dando la espalda a las políticas antisociales de la derecha, sino también porque, posiblemente, la izquierda de este país ha comenzado a percibir la importancia del diálogo, de la confianza, de la negociación y del acuerdo.

 

Al día siguiente, 14 de junio, uno de mis maestros sindicales y políticos, don José Luis López Bulla, escribía en su blog un artículo de obligada lectura: “Felipe González versus Pedro Sánchez”. En este lúcido, como todos, artículo de López Bulla, el autor advierte que “Así las cosas, entiendo que el PSOE opta por una aproximación al virus del cambio, y Pedro Sánchez le ha ganado el pulso al planteamiento de algunos viejos galápagos –«los viejos galápagos nunca mueren», escribió hace tiempo Manuel Vázquez Montalbán–   que nunca explicitaron su opción con claridad, al menos públicamente”. Y más adelante profetiza “De manera que Pedro Sánchez y el grupo dirigente del PSOE estarán sometidos, todavía con más presión, a una durísima campaña que irá desde el Partido Apostólico (que tiene mala bebida y peor perder) hasta todos los poderes fácticos. De ahí que las fuerzas que están a la izquierda del PSOE deben tomar buena nota de estas novedades”. Y vaya que la profecía se está cumpliendo; sólo hay que hacer constar el “enloquecimiento” de Mariano Rajoy cuando a raíz de los pactos en los Ayuntamientos acusa a Pedro Sánchez, en la sesión parlamentaria del miércoles 17 de junio, de que “Ha convertido al PSOE en un partido de izquierda radical, extremista y alejado de toda centralidad”.

 

Enhorabuena al PSOE y mis fervientes deseos de que continúe por esta senda, tanto en sus políticas de alianzas como en sus políticas para la ciudadanía; senda socialdemócrata que nunca debió abandonar y que tanto echábamos en falta algunos, desde fuera y desde dentro del partido.

 

Y enhorabuena a PODEMOS, a CHA, a IU, a Compromís … por ese talante abierto a la negociación y al pacto y por esa actitud en la que, manteniendo las lógicas reservas hacia un PSOE que ha de seguir demostrando un giro de 180 grados en sus políticas concretas, se advierte un alejamiento de los maximalismos miopes y sectarios que lo sitúan junto al PP.

 

Ha llegado la hora de que nos llevemos bien. ¡Más nos vale llevarnos bien! Porque esos magníficos alcaldes y alcaldesas con sus corporaciones municipales y con la participación que se anuncia de la ciudadanía, empiezan ya a resolver problemas concretos que afectan a la vida de las gentes de sus municipios. Y hay que hacerlo bien porque sabemos hacerlo bien, podemos hacerlo bien y porque la gente espera mucho de todos nosotros. Sobre todo esperan tener derecho a un puesto de trabajo, a una vivienda, a un plato de comida, a unos servicios sociales cercanos y eficaces, a una educación de calidad y gratuita, a una sanidad que prevenga, que cure y que no haya que pagarla, a unos espectáculos musicales, teatrales, deportivos, de calidad, a los que pueda acceder todo el mundo …

 

Sólo eso esperan de nosotros y no es poco, aunque es bastante. Pablo Echenique, líder de PODEMOS en Aragón hablando de la ideología de PODEMOS dice que “… son los derechos humanos, que se pueden resumir en uno que es el derecho a ser feliz, un ciudadano feliz es un ciudadano que no tiene miedo, es un ciudadano que puede hacer planes de vida, que sabe que sus hijos van a tener una vida tranquila, que sabe que el siguiente mes va a poder pagar las facturas, que sabe que va a tener comida en la mesa, que sabe que va a poner la calefacción el próximo invierno …”

 

Y hay que llevarse bien porque todavía tenemos que pactar gobiernos de progreso en Comunidades Autónomas tan emblemáticas para el PP como Aragón, Castilla la Mancha, Valencia, Navarra, Extremadura y Baleares, desalojando a sus anteriores gobiernos populares.

 

Y hay que seguir llevándose bien porque dentro de pocos meses, a la vuelta del verano que comienza pasado mañana, tenemos unas Elecciones Generales que debemos ganar y podemos hacerlo.

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