Ayuntamiento

El 24 de mayo han ganado las candidaturas de unidad popular en muchos Ayuntamientos.

“Zaragoza en Común” ha obtenido 9 concejales que sumados a los 6 del PSOE y 2 de CHA superan la mayoría absoluta que les permitirá gobernar. “Barcelona en Común” es la primera fuerza política con 11 concejales y también va a gobernar desalojando a la derecha nacionalista del Ayuntamiento. “Valencia en Común” ha sacado 3 concejales indispensables para que Compromís consiga el gobierno de la ciudad de las flores, desalojando por fin a la señora del “caloret faller” de voz cazallera de su Ayuntamiento y “Ahora Madrid” también lo va a conseguir porque sus 20 concejalías impedirán que la condesa Aguirre asiente sus reales en la capital del reino. Y los electores han querido además que todos esos gobiernos de progreso se construyan con acuerdos entre varias fuerzas políticas, lo que es muy sano desde el punto de vista democrático.

A pesar de esas alegrías, Me duele Tarazona, porque aquí no ha sido posible. Ha vuelto a ganar el PP por goleada manteniendo los 10 concejales que ya tenía (la mayoría absoluta son 9); el PSOE ha perdido un concejal quedándose con 3; Ciudadanos ha ganado el concejal perdido por el PSOE y la candidatura Tarazona Plural, ha conseguido tres concejales, uno más de los que tenía el Colectivo de Convergencia-IU (CC-IU en adelante) procedente de CHA que no presentó candidatura. Es decir, en Tarazona, a diferencia de lo sucedido en la mayoría de España, el PP  sigue subido al pedestal de la mayoría absoluta.

No era fácil hacerle perder la mayoría absoluta al PP de Tarazona, pero tampoco lo era en Madrid o Valencia y se ha conseguido. También era difícil ganarle las elecciones a CiU en Barcelona y lo hemos hecho. Y tampoco era fácil que esas candidaturas de unidad popular tuviesen más representación que el PSOE, lo que también se ha conseguido. “Zaragoza en Común”, “Ahora Madrid” y “Barcelona en Común” han sido candidaturas elaboradas con generosidad y altura de miras, preparadas para la suma pero con capacidad para multiplicar, como escribía el 6 de diciembre pasado en otro artículo de este mismo blog titulado “Me duele España”.

En la ciudad del Queiles no ha sido posible porque, en mi opinión, se han antepuesto los intereses de partido a los generales. No se ha estado a la altura de lo que pedía la gente y exigían las circunstancias políticas. Una vez más, y no es la primera, en Tarazona hemos visto el dedo que señalaba el cielo estrellado en lugar de admirar el esplendor de las estrellas.

“Tarazona Plural” pretendía ser la “Zaragoza en Común”, la “Ahora Madrid” o la “Barcelona en Común”. Sin embargo, los turiasonenses han percibido que esos esfuerzos de unidad e integración que han presidido la formación de estas candidaturas de unidad popular, no se habían producido en Tarazona Plural a quien han identificado como la candidatura de CC-IU. ¿Cómo no iban a hacerlo dado el carácter histórico en CC-IU de los tres primeros candidatos? “Son los mismos de siempre desde hace ocho o más años”, decían perplejos a lo largo de la campaña algunos turiasonenses, “¿cómo es posible que no haya ninguna mujer hasta el 4º y 5º puesto?”, decían otros, “son los de CC-IU” expresaban muchos. Esos “muchos” que siguen confiando en el prestigio de CC-IU forjado en sus treinta años de historia y que lo han vuelto a refrendar con su voto, otorgando a Tarazona Plural tres concejales, el mismo número que ya tuvo CC-IU en 1991 y en 1995 encabezando yo su candidatura y teniendo CHA, además, un representante en el Ayuntamiento de Tarazona; tercer concejal que se perdió en 1999 no pudiéndolo recuperar hasta ahora, dieciséis años más tarde, gracias a la desaparición de CHA.

Pero Tarazona Plural debía ser un proyecto superador de CC-IU con el que no se trataba de mantener resultados o ganar un concejal. Se trataba de trasladar a la sociedad turiasonense un mensaje ilusionante de unidad, de integración, de pluralismo, para ganar las elecciones y desalojar al PP del Ayuntamiento de Tarazona; mensaje que no sólo se transmite con el nombre, también y sobre todo con los candidatos y candidatas. Pero no fue posible y hoy, 25 de mayo, son tres concejales que durante los próximos cuatro años enmendarán, propondrán, denunciarán, se opondrán, se indignarán, incluso se querellarán contra un rodillo popular de diez concejales que los mantendrá en el más cordial de los ostracismos.

Sería necesario que las buenas gentes de Tarazona Plural hagan una autocrítica seria de los resultados electorales, huyan de interpretaciones triunfalistas engañosas y eviten las trampas en el solitario.

Sería bueno que con cuatro años de tiempo se vaya trabajando en una auténtica propuesta de unidad popular en la que estén todos los que quieran estar sin ningún tipo de exclusión, fomentando la participación y la horizontalidad en la toma de decisiones, con la mirada puesta en los Santisteves, Carmenas o Colaus, que en Tarazona también existen, aunque sea en versión adaptada.

Sería necesario que entre todos aquellos turiasonenses que quieren hacer las cosas mejor para favorecer los intereses generales y los de aquellos sectores sociales más desfavorecidos, desaparezca cualquier tipo de sectarismo, “capillismo”, recelo, desconfianza y demás género de toxicidades, si se quiere construir algo realmente nuevo, resultado de la unidad de todo el que quiere apostar por un cambio real.

Sería bueno y necesario que todos los que quieran hacer política en Tarazona dejen de mirarse tantas veces el agujerito que algún día los conectaba con su madre y eleven un poco la mirada, al menos por encima del Alto de Vera.

Sería bueno, necesario e incluso conveniente que la próxima vez que esto ocurra, lo que sucederá dentro de cuatro años, se sea capaz de admirar el esplendor de las estrellas.

Sé que lo que estoy diciendo es duro. Incluso triste, porque “Me duele Tarazona”, una ciudad hermosa, amable, pacífica y tolerante que se merecería una mayor generosidad y compromiso por parte de sus gentes y con ello un futuro mejor.

Por cierto: no sólo hablo de CC-IU. También me refiero al PSOE, a CHA y a PODEMOS. Y por descontado, apunto también a todos aquellos ciudadanos independientes que en algún momento deberían decir ¡SÍ SE PUEDE!

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