pingpong

Se acerca el final del bipartidismo de la mano de Podemos por la izquierda y de Ciudadanos por la derecha. Estos nuevos partidos son el grano molesto que le ha salido al PSOE y al PP respectivamente, amenazando con terminar con la alternancia en el poder que ambos partidos vienen practicando desde 1979 en las elecciones municipales, desde 1982 en las generales y desde 1983 en las autonómicas.

Cuando se publica una encuesta electoral, los partidos que no salen favorecidos suelen argumentar que la verdadera encuesta está en las urnas, que queda mucho partido que jugar, e incluso que ellos disponen de otras encuestas que dicen lo contrario. Sin embargo, el pasado 24 de febrero de 2015, sin publicarse ninguna encuesta, las alargadas sombras de Podemos sobre todo y también de Ciudadanos, aunque en menor medida, sobrevolaron el debate del estado de la nación. Las referencias hechas tanto por el presidente del gobierno como por el líder de la oposición, aludiendo a la demagogia, a las medidas populistas o reivindicándose como partidos constitucionales, acercaron al Congreso de los Diputados a los dos partidos, aún extraparlamentarios, y pusieron en valor el resultado de las encuestas que los favorecen.

Creo que es muy bueno que Ciudadanos obtenga un excelente resultado a costa del PP y de UPyD, porque representa una derecha moderada, liberal y ausente de los tics autoritarios que cada vez más caracterizan las políticas del PP. Es muy bueno que el PP pierda base electoral a favor de Ciudadanos y no me importa en absoluto el declive de UPyD, incluso su desaparición, un partido creado a finales de 2007 por una “exsocialista conversa” que buscó en su nuevo partido el liderazgo que no pudo conseguir en su partido anterior.

También creo que es bueno que Podemos obtenga un excelente resultado a costa del PSOE. Será bueno para Podemos, que por fin llegará a las Instituciones para “dar trigo” poniendo en evidencia que saben hacer algo más que “predicar” y será bueno también para el PSOE, para que recupere por fin la senda de la socialdemocracia que nunca debió abandonar en sus políticas económicas y laborales y con ello recupere también el espacio electoral perdido.

Y sí, sí me importará mucho y sentiré muchísimo que según dicen las encuestas IU experimente a costa de Podemos un considerable declive o incluso que pueda desaparecer en algunos ámbitos políticos; un partido con casi treinta años de historia, con algunos errores, pero también con un caudal importantísimo de esfuerzo, de sacrificio y de trabajo por construir una sociedad más justa e igualitaria.

Pero así es la actividad política hoy.

Acabó la Transición y con ella el miedo al pasado que ejercía sobre la ciudadanía una tendencia a la seguridad, lo que favorecía el voto a los partidos políticos tradicionales, PP y PSOE, que se alternaban en el gobierno desde 1982 sin solución de continuidad. Llegó una crisis económica profunda, quizás la mayor conocida en los países del Norte rico, mal gestionada desde la política, que ha sumido en la pobreza a millones de personas y ha desestabilizado a las clases medias que contribuían decisivamente a conseguir ese equilibrio bipartidista. Y por fin se ha hecho público el latrocinio desmedido conocido como corrupción que ha estado presente y atraviesa todas las esferas del poder. Y todo ello, como explican mentes mucho más preclaras que la mía no es sino la punta del iceberg de una crisis llamada sistémica: una crisis profunda del sistema económico, político, social, cultural … Recomiendo leer para profundizar en esta reflexión la entrevista de Gerardo Iglesias en exclusiva para el blog Metiendo bulla.

Así es la actividad política hoy.

Por ello, no hay que mirar hacia atrás ni lamentar errores pasados. Debemos aprender de ellos para mirar hacia adelante y construir un futuro mejor. Un futuro donde los trabajadores vuelvan a recuperar sus derechos laborales y salariales; donde los hijos de esos mismos trabajadores tengan la posibilidad de estudiar en una enseñanza pública, laica y gratuita, desde la educación infantil hasta la universidad; donde nadie pase frío en invierno o hambre durante todo el año; donde nadie se vea expulsado de su domicilio por un injusto desahucio; donde todo el mundo sea del color que sea y haya venido de donde haya venido sea atendido en los centros sanitarios públicos; donde no haya personas dependientes insuficientemente atendidas; donde todo el mundo tenga posibilidad de un trabajo con derechos …

¿Preocuparse por estas cosas es de izquierdas o de derechas?

Creo que la izquierda tiene más sensibilidad por estos temas. Por ello, apuesto porque los partidos políticos que priorizan estas cuestiones se unan, se unan al máximo, si puede ser antes mejor, pero tampoco pasará nada si es durante o después de las elecciones.

Y para unir una pieza rota, ya se sabe que es conveniente que los trocitos no estén demasiado fragmentados.

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