Recientemente se publicó en la prensa aragonesa la foto de Nieves Ibeas y Adolfo Barrena, líderes de CHA e IU respectivamente, hablando sobre el presente y el futuro de la política aragonesa.

Una buena fotografía que desde mi punto de vista puede significar que una parte importante de la izquierda da pasos hacia la “estrategia de la suma”, estrategia que en el movimiento sindical ha dado unos buenos resultados.

Si alguien tenía aún alguna duda de la tempestad neoliberal que recorría Europa desde hacía tiempo y que podía barrer la geografía aragonesa y española, creo que después del 22 M, la incógnita ha quedado definitivamente despejada.

No es fácil sumar elementos heterogéneos, pero sí es posible. Dentro de CCOO de Aragón, organización plural donde las haya, lo hemos conseguido, lo que nos hace más fuertes cada día. Y con el sindicato hermano,la UGT, hace años que mantenemos y protegemos “como oro en paño” la unidad de acción, que tan buenos frutos nos ha permitido conseguir para el conjunto de la clase trabajadora.

Ante el tsunami de la derecha debemos oponer la máxima unidad de la izquierda. Por eso la foto de Adolfo y Nieves juntos, hablando del presente y del futuro inmediato, es importante y apunta, en mi opinión, en la dirección correcta.

No fueron posibles alianzas preelectorales entre IU y CHA. Quizás nadie las propuso, aunque yo sí lo hice, sin éxito evidentemente, para una importante ciudad aragonesa con la que estoy muy comprometido. Pero ahora sí son posibles acuerdos postelectorales, junto con el PSOE, que conciten la unidad de la izquierda para el gobierno del mayor número de instituciones, siendo el buque insignia el Ayuntamiento de Zaragoza.

Y con esa experiencia unitaria, prudente y asequible, quizás puedan emprenderse retos mayores de carácter preelectoral en un futuro próximo.

La unidad es un valor “delicado”. Tan delicado que precisa de muchas dosis de paciencia y de grandes píldoras de generosidad. Pero merece la pena. Además, estoy convencido de que mucha gente estamos apostando por ello, aplaudiremos sin reservas cuando se consigan dar algunos pasos y nos comprometeremos, hasta donde sea necesario, para asegurar el éxito de esos proyectos unitarios de presente y de futuro.

Los primeros pasos siempre son complicados, titubeantes, indecisos … Sin embargo, hasta el más rápido velocista empezó caminado con dificultad.

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