El annus horribilis de la formación para el empleo

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Durante los seis primeros meses de 2012 hemos retrocedido años luz en materia de formación para el empleo de la mano de los cambios normativos introducidos en la Reforma Laboral y de los recortes económicos expresados en los Presupuestos Generales del Estado. Éste ha sido un annus horribilis para la formación, quizás el peor en su casi 25 años de historia. En las líneas que siguen voy a intentar hacer un pequeño resumen de lo que fuimos y de lo que ya nunca más seremos en formación para el empleo.

CCOO ha estado y sigue estando profundamente implicada tanto en la formación de las personas que trabajan como en aquellas que se encuentran en situación de desempleo. Y lo hemos estado desde que se pusiera en marcha, a finales de los años 80, lo que entonces se llamaba Formación Ocupacional dirigida a los trabajadores desempleados, con el objetivo de facilitarles la búsqueda de empleo al alcanzar o mejorar sus competencias profesionales. Y posteriormente, a principios de los años 90, cuando firmamos los primeros Acuerdos de Formación Continua entre Organizaciones Empresariales, Sindicatos y Gobierno, extendiendo la formación a los trabajadores ocupados para mejorar su formación, con ello su cualificación profesional y consiguientemente promocionar en su puesto de trabajo y mejorar sus condiciones laborales. La formación para el empleo, con sus anteriores denominaciones, tiene ya una historia cercana a los 25 años.

El año 2007 fue importante para la formación para el empleo. Se publicó el Real Decreto 395/2007 que regula el subsistema de formación profesional para el empleo. Desaparecen las anteriores denominaciones de formación ocupacional y continua, sustituyéndose por formación para el empleo en la que se incluirán diversos planes, unos dirigidos preferentemente a trabajadores ocupados y otros a desempleados, pero en los que podían participar ambos en un porcentaje determinado. CCOO estuvo muy implicada en la negociación de ésta y otras disposiciones normativas que, en definitiva, no hacían sino llevar al BOE acuerdos bipartitos alcanzados entre los Sindicatos y las Organizaciones Empresariales y tripartitos en los que se incorporaba el Gobierno.

El papel de los agentes sociales en la formación para el empleo ha sido siempre muy importante. La Ley 56/2003 de Empleo, en su artículo 26 confería en exclusiva a “las organizaciones empresariales y sindicales más representativas” la facultad de diseñar y planificar el subsistema de formación para el empleo. El RD 395/2007 al que me he referido antes, regulador del subsistema de formación para el empleo, otorgaba en su artículo 24 a las organizaciones empresariales y sindicales, así como a las organizaciones representativas de la economía social y a las representativas de los trabajadores autónomos, la facultad exclusiva de participar en el desarrollo y ejecución de los planes de formación dirigidos preferentemente a trabajadores ocupados.

He enfatizado la exclusividad de la participación de las organizaciones empresariales y sindicales tanto en el diseño y planificación como en la gestión y ejecución posterior de la formación y seguro que alguno de mis lectores se preguntará el porqué de esta exclusividad.

La razón fundamental hay que buscarla en que el subsistema de formación para el empleo se financia, sobre todo, mediante la cuota de formación profesional que se recauda a través de nuestras nóminas. Mensualmente cotizamos los trabajadores un 0,1% y los empresarios un 0,6% a una bolsa que gestiona el Estado que llamamos “cuota de formación profesional”. Estamos pues ante una aportación que tiene como origen las rentas del trabajo. Los ingresos por cuota de formación profesional que, insisto, pagamos entre todos los trabajadores y empresarios, alcanzaron su máximo en el año 2009 con 2302 millones de euros, posteriormente han ido descendiendo, como es lógico, por la destrucción de puestos de trabajo. No obstante, en 2010 fueron de 2172 millones y en 2011 de 1894 millones de euros y suponen entre un 85 y un 90% del total de recursos que se invierten en nuestro país en formación para el empleo; es decir, las Administraciones complementan esta cantidad de sus presupuestos con una aportación que oscila entre el 10 y el 15%.

Parece evidente, por tanto, que seamos los Sindicatos en nuestra calidad de representantes del conjunto de los trabajadores, representatividad que revalidamos cada cuatro años en las Elecciones Sindicales y las Organizaciones Empresariales representativas de los empresarios, quienes desempeñemos ese papel protagonista en el diseño, planificación y gestión de la Formación para el Empleo.

Pues bien, así ha sido hasta ahora. ¿Cómo va a ser a partir de ahora?

Todavía nos encontramos en un escenario de profundas dudas y de grandes incertidumbres pero las últimas modificaciones normativas que se han introducido tanto en la Reforma Laboral promulgada mediante Real Decreto Ley el mes de febrero de 2012, Ley aprobada definitivamente el pasado 28 de junio y en los Presupuestos Generales del Estado aprobados a finales de marzo, indican que van a producirse grandes cambios y que estos van a ir en detrimento de la formación para el empleo en general, de los trabajadores ocupados y desempleados en particular que tendrán menos oportunidades de formarse y del papel que hasta ahora jugábamos los agentes sociales en esta materia.

Desde el punto de vista de CCOO, estos cambios persiguen, entre otros no menos nocivos, un objetivo principal: ampliar la cuota de participación de los centros privados en la formación para el empleo, en definitiva, privatizar al máximo tanto la planificación como la posterior gestión de la formación para el empleo.

La Ley de Reforma Laboral incluye a los Centros y Entidades de formación en el diseño y planificación de la formación para el empleo, en pie de igualdad con los Sindicatos y las Organizaciones Empresariales. Para ello modifica el ya comentado artículo 26 de la Ley de Empleo de 2003. Así mismo modifica el artículo 24 del Real Decreto de 2007 regulador del subsistema de formación para el empleo y de igual manera incorpora a los Centros y Entidades de Formación a la gestión de los planes de formación de trabajadores ocupados, en pie de igualdad con los Agentes Sociales, la economía social y los autónomos que ya participábamos en ellos.

¿Qué legitimidad, me pregunto, tienen los Centros y Entidades privadas de formación para pasar de actores secundarios a protagonistas? Porque no solamente hablamos de la gestión en la que ya participaban otros actores, incluidos ellos como actores secundarios, sino que incluso hablamos del diseño y planificación. Desde nuestro punto de vista no tienen ninguna legitimidad, más allá de que son centros que han de estar inscritos en un Registro de la Administración estatal o autonómica. Ni participan en ningún proceso electoral en el que demuestren su solvencia y representatividad, ni realizan ninguna aportación significativa a la cuota de formación profesional, más allá de la que estén obligados a cotizar por sus trabajadores.

El objetivo del Gobierno del PP con la aplicación de esta medida está conseguido: reducir al máximo posible la capacidad de intervención de las organizaciones sindicales y empresariales, lo que nos parece un grave error, pues somos quienes conocemos en profundidad las necesidades y demandas del mercado de trabajo, las necesidades y demandas de formación de las personas trabajadoras. Y atender estas necesidades, tanto de trabajadores como de empresas, es el fin principal de la formación para el empleo y por el que nosotros desempeñamos este papel protagonista.

Pero no es éste el único error en los cambios normativos. No me detendré en ello porque no es el objetivo de este artículo en el que fundamentalmente quiero denunciar el ninguneo al que se nos quiere condenar a los agentes sociales en formación para el empleo, pero enunciaré la disconformidad de CCOO con las modificaciones introducidas en el artículo 23 del Estatuto de los Trabajadores sobre las 20 horas de formación, la introducción en la Ley de Empleo de la “cuenta de formación” y del “cheque formación”, medidas destinadas teóricamente a financiar el derecho individual a la formación de cada trabajador o las modificaciones introducidas en el contrato para la formación y el aprendizaje. Desde el punto de vista de CCOO, el denominador común de todas estas modificaciones es el de reforzar la formación decidida por la empresa en detrimento de los intereses o necesidades personales decididos por cada trabajador.

Estos son los cambios normativos que nos conducen a los Agentes Sociales a desempeñar un papel secundario en formación para el empleo; cambios normativos que, dicho sea de paso, se han adoptado por el Gobierno al margen del diálogo social, al margen y de espaldas a los acuerdos que previamente habíamos alcanzado los Sindicatos y las Organizaciones Empresariales.

Si a este futuro normativo incierto le añadimos los fuertes recortes presupuestarios en este año 2012 en materia de formación para el empleo, el panorama deja de ser gris para convertirse en sombrío. Algunos datos ilustrativos: la formación para ocupados se ha reducido en un 68% en el ámbito autonómico y un 53% en el estatal, la formación para desempleados se reduce una media del 33% en el conjunto del país. Casualmente, aunque quizás no sea casual, permítaseme la ironía, la formación bonificada que es la que gestionan las empresas directamente es la única partida que aumenta y lo hace en un 10%. En 2012, y estamos casi a mediados de julio, tan sólo se ha convocado formación para desempleados en Aragón, Canarias, Cantabria, Castilla y León, Galicia, Murcia, Navarra y País Valenciano. Para ocupados, tan sólo en Navarra, Euskadi y País Valenciano.

A nadie se le oculta que atravesamos por unos momentos difíciles y que hay que actuar sobre el déficit de las cuentas públicas. Pero desde el punto de vista de CCOO es un grave error la obsesión por corregir el déficit sólo recortando gastos en Servicios Públicos esenciales como la Educación, la Sanidad o los Servicios Sociales y dentro de ellos la atención a las personas dependientes y en Políticas Activas de Empleo, entre las cuales la Formación tiene un papel fundamental.

No se toca la fiscalidad para ingresar más dinero de las grandes fortunas, de los grandes beneficios empresariales o de las transacciones financieras internacionales; no se toca una reforma en profundidad del sistema financiero ni se controlan otro tipo de gastos accesorios o suntuarios. El peso de los recortes y el de la formación para el empleo sigue recayendo fundamentalmente sobre las espaldas de los trabajadores, lo que es una política equivocada y además injusta.

¡Ojalá esté equivocado! No habría nada que me gustase más que tener que rectificar las anteriores afirmaciones.

¿QUÉ HACEN LOS SINDICATOS? Por José Luis López Bulla

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José Luis López Bulla
Fundador de CCOO, fue Secretario General de CCOO de Cataluya y
Diputado en el Parlament de Cataluya

Mi amigo Manuel Martínez Morales, reconocido dirigente sindical de CC.OO. de Aragón publica en su blog un contundente artículo, ¿Y tú qué haces?, al que debería dársele mayor publicidad. El trabajo, que tiene resonancias kennedyanas, analiza el lamento de no poca gente: ¿qué hacen los sindicatos por mí? De ahí que Manolo Martínez le dé la vuelta y, sin arrugarse lo más mínimo, coge el toro por los cuernos y sin contemplaciones responde: ¿y tú qué haces? Es como si dijera: oye, ya está bien de la queja lastimera; sabes que hay mucha gente que, como tú, está en igual o parecida situación; centenares de miles de personas que, además de quejarse, están agrupados entre sí, organizados en el sindicalismo de sus preferencias; centenares de miles de personas que, con su cotización, dan soporte a una organización que te defiende, también a ti que no pagas un duro. Comoquiera que, afortunadamente, la sindicación es un acto libre, no te llamaré incívico. Pero sí parece que eres un gorrón, un aprovechao.  O, si lo prefieres, un free rider, que suena más elegante pero dice lo mismo.  Así pues, comparto sin reservas lo que dice Manolo.

Así están las cosas: hay mucho gorrón suelto por esos mundos de dios. Ahora bien, el sindicalismo confederal no puede quedarse en esa consideración tan elemental. Y de la misma manera que, en el transcurso del tiempo fue capaz de hacer trasladar el voto en las elecciones sindicales que iba dirigido, tiempo hace, a las candidaturas llamadas independientes hacia las organizaciones confederales, ahora debe encarar de qué manera hay que meterse en la harina de encuadrar a esos millones de personas que todavía no están afiliados, incluidos los gorrones.

El problema que se nos plantea es: ¿cuál es el mecanismo de freno que impide esa masiva afiliación? Porque el problema de los gorrones es nuestro problema, y en algún lugar debe estar ese mecanismo de freno. ¿Está en la representación? Esto es, ¿se encuentra en las formas de organización dentro y fuera de los centros de trabajo que condicionan un tipo concreto de plataformas reivindicativas? No quiero insistir más sobre la naturaleza de los comités porque corro el riesgo de ser un plasta. Pero entiendo, lisa y llanamente, que mientras exista el comité la gorronería seguirá en sus trece. Porque, digo yo, ¿qué sentido tiene que me afilie si tengo el comité a mi disposición? Lo que, además, permite que el desparpajado aprovechao siga diciendo “sindicato, ¿qué haces por mí? 

Seguro que alguien dirá que la cosa no va por ahí. Vale, pero entonces ¿por dónde? Hay que dar en la tecla.

Artículo de José Luis López Bulla publicado en su blog “Metiendo bulla”: http://lopezbulla.blogspot.com.es/

¿Y tú qué haces?

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¿Qué hacen los Sindicatos? ¿Qué hacen los partidos de izquierda? se sigue preguntando mucha gente ante la debacle económica y laboral que nos está abrumando.

¡Me bajaron el sueldo hace dos años y me lo congelaron los dos siguientes! dicen los “sufridos” empleados públicos que fueron a trabajar como “corderitos” el 8 de junio de 2010 cuando los Sindicatos convocamos una Huelga General en la función pública contra tamaño despropósito.

¡Me despidieron con 20 días por año trabajado siendo que mi empresa seguía teniendo beneficios! dicen muchos trabajadores de la industria y de los servicios que no participaron en la Huelga General del 29 de septiembre de 2010 contra la Reforma Laboral de Zapatero que habíamos convocado contra tamaño despropósito.

¡Fueron llevando a mi familiar de hospital en hospital hasta que falleció por no poder atenderlo! dice un “doliente” ciudadano que posiblemente votó al Partido que hoy gobierna en esa Comunidad Autónoma del que se conocían sus intenciones “recortadoras” en los servicios públicos esenciales como la Sanidad.

¡Me van a hacer trabajar en julio, sin niños en los colegios e institutos, me han aumentado el número de horas de clase y amenazan con subir a 30, 35 y 40 el número de alumnos por clase! dicen muchos profesores de toda España que no participaron en la Huelga de Empleados Públicos del 8 de junio de 2010, ni en la General del 29 de septiembre de 2010, ni en la General del 29 de marzo de 2012 que los Sindicatos habíamos convocado contra tamaños despropósitos.

¡Están retrasando el pago y eliminando muchas subvenciones agrícolas que nos habían prometido mantener! se quejan muchos pequeños agricultores de algunas Comunidades Autónomas, votantes posiblemente del Partido que les había asegurado su mantenimiento.

¡Me han despedido con 50 años de edad, con una ridícula indemnización y han contratado a un “jovenzuelo” en mi lugar, al que despedirán sin causa y sin indemnización en menos de un año gracias al contrato para “emprendedores” de la última Reforma Laboral de Rajoy” claman muchos trabajadores que el 29 de marzo de 2012 fueron a trabajar desoyendo la convocatoria de Huelga General que hicimos los Sindicatos contra tamaño despropósito.

¡El Banco me da un préstamo al 12% para comprarme un coche que necesito, cuando al mismo Banco se lo han dado desde Europa al 1%! lloriquean muchos ciudadanos que han desoído una tras otra todas las propuestas y movilizaciones que hemos convocado desde los Sindicatos contra tamaño despropósito.

Un día sí y otro también seguimos oyendo en la calle, entre nuestros vecinos, en los bares y en los centros de trabajo toda esta serie interminable de quejidos, de lamentos, de lloriqueos lacrimógenos seguidos de la consabida y manida conclusión: ¿qué hacen los Sindicatos? ¿qué hacen los Partidos de izquierda?.

Y yo me pregunto: ¿Y tú qué haces?

Nosotros, los Sindicatos, vamos a seguir haciendo propuestas y convocando movilizaciones. Hoy, día 10 de abril, sin ir más lejos, hemos mandado desde CCOO y UGT un documento de propuestas al Gobierno y a los Partidos Políticos para alcanzar un Pacto Social por el Diálogo, el Empleo y la Recuperación Económica. Y en los últimos cuatro años de crisis económica hemos convocado dos Huelgas Generales, una Huelga de Empleados Públicos y centenares de Manifestaciones en todo el país, además de innumerables Concentraciones, Asambleas, Encierros y Protestas contra esta situación; ¿dónde estabas tú?

¡Reacciona de una vez! ¡Rebélate! Pero si no lo haces, no te quejes, porque sólo se me ocurre decirte aquello que canta Joaquín Sabina: ¡con lo que eso duele, date el piro y que te folle un pez!

 A mis amigos: Tras 58 años de ser políticamente correcto me apetece dejar de serlo y como dice Sabina en su canción CON LO QUE ESO DUELE: “… bye bye, se acabó el recreo …” “… me cansé del trajín de los caínes y los abeles, con lo que eso duele, mire usted …” “… me cansé del run run de los palmeros y los caireles, con lo que eso duele …” “… tanto por hacer … me cansé …”

Hay más razones que excusas para la Huelga General

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La Huelga General del próximo jueves, 29 de marzo, está convocada para intentar frenar la mayor agresión que vamos a soportar los trabajadores de este país en los últimos 35 años, que son los que va a cumplir nuestra democracia.

La Reforma Laboral aprobada por el Gobierno del señor Rajoy el pasado 12 de febrero, establece el despido libre y gratuito para el 99% de las empresas de España, que son las de menos de 50 trabajadores, con el nuevo contrato para emprendedores. Este contrato permite el despido sin causa y sin indemnización durante el primer año de contratación de un trabajador, un contrato además que discrimina negativamente a los parados sin prestación. Por otra parte, el despido improcedente pasa de una indemnización de 45 días por año con un máximo de 42 mensualidades a 33 días por año con un máximo de 24. Y además, pocos serán a partir de ahora los despidos improcedentes porque la Reforma establece la posibilidad de despedir con 20 días y un máximo de 12 mensualidades a las empresas que aleguen una disminución de ingresos –no hace falta que tenga pérdidas- durante 9 meses seguidos, sin ningún tipo de control judicial. En los EREs no hace falta autorización administrativa, ni siquiera acuerdo con el Comité de Empresa y facilita el despido por absentismo de un trabajador que tenga 8 faltas en dos bajas por enfermedad común durante dos meses consecutivos. Pero además, se le concede un poder enorme al empresario que podrá modificar condiciones laborales tan sustanciales como el salario o la jornada de forma unilateral, sin tener en cuenta la opinión de los sindicatos ni de los trabajadores y un largo etcétera de despropósitos que justifican los calificativos que hemos puesto desde el Sindicato: ésta es una reforma injusta con los trabajadores, ineficaz para la economía e inútil para crear empleo. Más

La obsesión por el déficit va a profundizar la recesión económica y nos va a empobrecer mucho más

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Un reciente informe de la Fundación 1º de Mayo de CCOO, “El gasto público: un falso culpable”, demuestra con datos incuestionables que el déficit público (mayores gastos realizados por las Administraciones que ingresos recaudados por las mismas) no es lo que provoca la crisis, sino al revés: es según el informe “la crisis que nace en el ámbito privado –en especial en el binomio inmobiliario-financiero- la responsable del déficit en las cuentas públicas”.

En 2007, el conjunto de las Administraciones Públicas tuvieron un superávit de 20.066 millones de euros. Dos años más tarde sin embargo, ya en plena crisis, esas mismas Administraciones arrojaron un déficit de 117.306 millones de euros, es decir, se produjo un deterioro en las cuentas públicas de 137.372 millones de euros.

Pero, no es cierto que el deterioro de las cuentas públicas se produzca por un exceso de gasto. Más

¡No sé a quién votar! (y IV)

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Mi buen amigo Antonio me había tirado de la lengua, sometiéndome durante más de una hora y media a un recordatorio de las actuaciones más significativas en política económica y laboral, equivocadas en su mayoría, del Gobierno de Zapatero, realizadas durante el último año y medio. Habíamos hablado también de las Movilizaciones de estos últimos años y de las propuestas de CCOO para salir de la crisis. Lógicamente habíamos enunciado algunas políticas positivas del Gobierno de Zapatero. A pesar de ello, Antonio consideraba que había que hablar de política, reduciendo “maliciosa e intencionadamente” el concepto de política al voto que podría o no emitir el próximo 20 de Noviembre. Todo ello os lo he contado en “¡No sé a quién votar! (I)”,  “¡No sé a quién votar! (II)” y “¡No sé a quién votar! (III)”. Yo percibía que había disminuido su primer interés por la abstención pero, por si acaso, le lancé una última andanada. Más

¡No sé a quién votar! (III)

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En “¡No sé a quién votar! (II)” publicado ayer 14N repasábamos con mi amigo Antonio, obrero del Metal zaragozano, todos los “chandríos” realizados por el Gobierno de Zapatero en este último año y medio. En “¡No sé a quién votar! (I)” iniciamos esta conversación con sus dudas respecto de la abstención. Antonio, cual “mosca cojonera” me puso “una puya en todo lo alto” criticando el Acuerdo de Pensiones que firmamos en febrero de 2011. Con el Acuerdo de Pensiones retomamos esta tercera entrada.

 -         En el tema de las Pensiones los Sindicatos hicimos lo que teníamos que hacer, amigo Antonio.

-         Manolo, los Sindicatos “os bajasteis los pantalones”. Y hombre, de la UGT que dicen que es el sindicato del PSOE … ¡tira que te va! Pero de CCOO …

-         No me vuelvas a tocar las narices Antonio y por favor ya basta de tópicos y exageraciones, al menos tú, que eres un hombre serio. Mira amigo, el Gobierno iba a generalizar la jubilación a los 67 años para todo el mundo, aunque tuviera “tropecientos” años cotizados. Sin embargo, gracias al Acuerdo que firmamos, un 60% de los trabajadores de este país se jubilarán a los 65 años con el 100% de la Pensión, porque tendrán los 38,5 años cotizados que se exigen. Y eso son muchos millones de trabajadores que se hubieran tenido que jubilar obligatoriamente a los 67 años de no haber firmado ¿vale? ¿qué nos hubieran dicho todos esos millones de trabajadores, tú entre ellos, que estás cotizando desde hace 40 años y te faltan tres para jubilarte a los 65 si no firmamos y nos meten “para todos café” a los 67 años? En lugar de tres te faltarían cinco para jubilarte, ¡Antoñete!. Más

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